¿Hay estafa o fraude en el “mercado bitcoin”?

En marzo quebró uno de los mayores intermediarios de esta moneda a escala mundial, la plataforma japonesa MtGox. Y otras, cómo la canadiense Flexcoin, la han seguido. En ambos casos, es muy difícil calcular las pérdidas, es decir, hacer la conversión de bitcoin a dólares. El bitcoin es una divisa virtual que opera de forma independiente y ajena a los mercados financieros; el emisor es anónimo y su cotización no está regulada. Algunas páginas web aseguran que el valor estimado es de 600 dólares, pero otras referencias más actuales lo sitúan en 123 dólares. Lo que aseguran todas las fuentes es que el estado de la divisa bitcoin es de caída: En dos meses, su cotización se ha desplomado un 90%.

Los afectados por la caída del bitcoin no podrán reclamar en los tribunales alegando fraude, porque la moneda no está amparada por ningún banco central. Los afectados son tanto inversores particulares como empresas. Algunas compañías han aceptado esta moneda como medio de pago por sus servicios y productos, como un bufete de abogados español. Los usuarios no solo se enfrentan a la caída en el valor y la desaparición de importantes empresas intermediarias, sino también a la desaparición de sus bitcoins de los bancos virtuales donde los tenían almacenados.

Los expertos coinciden en el veredicto: Quien ha invertido en bitcoin, estaba asumiendo riesgos. La Unión Europea regula el dinero electrónico, pero en este caso no tiene el apoyo de la organización porque no hay emisor de bitcoin, dado que éste es anónimo. Hablar de “divisa” o “banco” solo sirve para entender e ubicar el concepto bitcoin; pero estos términos no son adecuados, ya que operan al margen de los mercados financieros regulados y, por lo tanto, los intermediarios no están registrados ni controlados por ningún organismo.

Los expertos coinciden en desmentir la categoría de “estafa mundial” para hablar del bitcoin, el hecho de que los operadores de bitcoin se jactaran del éxito debido a su carácter independiente hace muy difícil la reclamación y la solicitud de compensación por fraude. Los afectados “no tienen caso”. La única vía sería una reclamación contractual entre el operador y el inversor. Aunque se trata de una vía difícil y que no augura un final feliz, debido a la falta de seguridad jurídica y a la declaración de quiebra por parte de los intermediarios.

Como consecuencia de esta situación de inseguridad y de pérdidas económicas importantes, se ha puesto sobre la mesa los riesgos del intercambio de dinero no regulado. Se augura que los reguladores tomarán medidas para que no se repita una situación similar y controlar este mercado. De hecho, Japón ya ha anunciado que será el primer país en poner coto a este tipo de prácticas. La estrategia japonesa consiste en considerar el bitcoin una mercancía similar al oro, y no una divisa. Los bancos tendrían prohibido su manejo y las ganancias fruto del comercio de empresas y particulares estarían sujetas a tributación.

El bitcoin es una de las muchas monedas complementarias que están apareciendo, sobre todo a partir del contexto de crisis económica. Hay unas 4.000 monedas alternativas en el mundo, ninguna de las cuales pretende reemplazar las monedas nacionales, sino convertirse en medio de pago en determinadas zonas y, dependiendo del contexto, reactivar el comercio local.

En España existen más de 70 monedas complementarias cuyo uso no está regulado. El intercambio está permitido, pero depende de la confianza del usuario que lo realice. Como su uso es limitado, los expertos no consideran que sea necesario regularla. Sin embargo, creen que los promotores de estas monedas deben fijar de manera clara, en una especie de contrato, los límites, derechos y obligaciones de los que hagan uso de este sistema de pago.

Las monedas complementarias y todo el sistema independiente que las hace circular y estructura sus intercambios surgen de las carencias y abusos del sistema bancario. El bitcoin permite a empresas y particulares realizar pagos y recibir cobros en tiempo casi real y sin apenas coste. El surgimiento de este tipo de moneda podría servir de advertencia a los bancos centrales y otros: ¿Queréis ser otra industria arrasada por Internet?

 

Publicado por la redacción de Populetic el 30 de abril de 2014.

 

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