El moroso profesional

Estamos encantados de presentaros una entrevista única con uno de los mayores expertos en morosidad de Europa, Pere Brachfield. Le hemos interrogado un poco sobre este tema tan de moda y preguntado por su nuevo libro, “Análisis del moroso profesional”.

1- ¿Nos puedes explicar que es esto de la morosología, para que todos lo entendamos?

La morosología es una nueva disciplina de las ciencias empresariales desarrollada por un servidor y encargada de estudiar e investigar el fenómeno de la morosidad, el comportamiento de los morosos y de buscar fórmulas para combatir la morosidad en los pagos.

La morosología está dedicada a la investigación y lucha contra la morosidad desde una perspectiva holística que permite entender el fenómeno desde el punto de vista de las múltiples interacciones que lo provocan y que facilita una comprensión contextual del proceso de la morosidad, de sus protagonistas y de su contexto, e investigando soluciones para esta lacra empresarial. En contra de lo que muchos creen, la morosidad es una realidad compleja. Es un fenómeno poliédrico en el que intervienen diversos condicionantes, por lo que hay que estudiar factores macroeconómicos, microeconómicos, empresariales, antropológicos, históricos, estadísticos, culturales, sociológicos, psicológicos, financieros, legales y de comportamiento humano.

2- ¿Quién es más moroso, la empresa o las personas? …No hablemos de la Administración pública.

Mi opinión es que son las Administraciones Públicas ya que por Ley tienen que pagar a 30 días y el plazo medio de pago hoy por hoy está en los 167 días. La propia Administración Pública incumple la ley, y la demora va en aumento. Ese incumplimiento es una quiebra del Estado de Derecho y es gravísimo ya que provoca una reacción en cadena en la economía ya que contagia la morosidad al resto de agentes económicos. Si el propio sector público no se ajusta a las leyes mal vamos… Además, la morosidad del sector pública subirá en 2013, sobre todo en las comunidades autónomas y en los ayuntamientos.

3- ¿Cómo es el moroso profesional? ¿Es diferente de un moroso “por necesidad” o puntual?

Tradicionalmente los morosos se dividían en tres grandes categorías: intencionales, fortuitos, e imprudentes. En la actualidad podemos añadir un par de grupos más: por un lado el formado por familias que sucumbieron a la tentación consumista y aprovecharon el boom del crédito fácil y los tipos de interés artificialmente bajos para sobreendeudarse; la inflación, el paro y la pérdida de poder adquisitivo de los salarios les han convertido en morosos. Por otro lado tenemos a los honrados padres y madres de familia víctimas de la especulación inmobiliaria, que tuvieron que endeudarse hasta las cejas con hipotecas a tipo variable para comprar su pisito. En su momento nadie les advirtió que llegaría una crisis y que perderían una parte importante de sus ingresos, corriendo el riesgo de que en un futuro no pudieran atender las cuotas mensuales.

Otra diferencia destacada entre la actual crisis y la de 1992 es que hoy en día un elevado porcentaje de los morosos son extranjeros residentes en España. La concesión de préstamos hipotecarios a emigrantes que en su momento si tenían capacidad de reembolso, pero debido al paro, o al aumento de la cuota mensual, en la actualidad no pueden hacer frente a los pagos de su hipoteca. Esta nueva tipología de deudores tiene una problemática diferente, ya que en muchos casos carecen de familia que les pueda ayudar a salir del apuro y existe un riesgo añadido de que regresen a sus países de origen dejando las deudas impagadas en España.

En cuanto a las empresas, el problema es que en España muchos negocios por imprudencia financiera tienen un endeudamiento muy elevado y carecen de fondo de maniobra. Muchas empresas llegaron a tener un capital propio de tan sólo un 3% y un endeudamiento con terceros del 97%, cuando la ortodoxia financiera aconseja que los recursos permanentes sean como mínimo de un 30%. Mientras la economía fue bien, no hubo problemas financieros y podían ir tirando. Ahora, en plena crisis, muchas de estas empresas se han convertido en morosos sobrevenidos ya que se han quedado sin liquidez al cerrarles los bancos el grifo de financiación de tesorería, sufren la morosidad de sus clientes y les han bajado en picado los ingresos por ventas. Vamos un cocktail mortal.

4- ¿Es posible detectar un moroso profesional antes de que nos “estafe”?

Existe un perfil de moroso profesional que se hace pasar por empresario exitoso. Suele ser varón, en el 90% de los casos, con una edad de entre 35 y 70 años, porque esta gente no se prejubila antes de tiempo. Este personaje aparenta ser un triunfador, de clase alta, tiene un elevado nivel de vida porque no paga sus deudas, es urbanita, y  exprime un sector o una zona hasta que es demasiado conocido para seguir actuando. Luego cambia de sector e incluso de ciudad para empezar de nuevo. Es un oportunista profesional. Con esto quiero decir que con el boom del ladrillo seguramente se volcó en el sector inmobiliario, y ahora puede que esté en el sector de la distribución. En mi nuevo libro que ha salido este mes “Análisis del moroso profesional” dejo al desnudo a esta clase de morosos. Además he desarrollado un test para saber si el deudor que nos asegura que no puede pagar por culpa de la crisis es un moroso profesional o un cliente que efectivamente sufre las consecuencias de la recesión económica; es muy sencillo realizarlo y solo hay que entrar en este link: http://www.perebrachfield.com/cuestionario-moroso-profesional.

5- Si nos encontramos con un moroso profesional, ¿qué nos recomiendas?

Si lo detectamos a tiempo, no venderle a crédito ni darle ningún préstamo.

Si no lo supimos descubrir antes y ya nos debe dinero mi consejo es acudir de inmediato a un bufete de abogados especializado en la recuperación de impagados y entregarles el caso para que intenten recuperar todo lo que puedan.

6- En breve lanzarás el libro titulado Análisis del moroso profesional. ¿A quién va dirigido y cómo nos puede ayudar como consumidores?

A protegernos de los morosos profesionales que viven en nuestro entorno y que intentarán “sablearnos” pidiéndonos dinero con cualquier pretexto y que nunca nos devolverán.

También para saber enfrentarse a una tipología de moroso que por desgracia ha aumentado considerablemente en los últimos años: el moroso de la comunidad de propietarios. Las cuotas que no pagan estos deudores recalcitrantes las tienen que pagar el resto de vecinos a escote ya que para mantener el normal funcionamiento de la finca se mutualizan los impagados. A nivel global las deudas de los morosos de las comunidades han alcanzado en 2013 los 1700 millones de euros y muchas comunidades de vecinos están asfixiadas por culpa de estos morosos insolidarios e incívicos.

7- Respecto a los morosos no profesionales, ¿Por qué dirías que lo son: porque no tienen dinero, porque están ‘castigando’ el comportamiento de las empresas…?

Haciendo un análisis de la situación actual podemos clasificar a los morosos españoles (empresas, familias y particulares) en tres apartados según sus orígenes:

Primero los sobrevenidos, gente solvente en el momento de contraer sus obligaciones y con suficiente capacidad de reembolso de los créditos recibidos, pero debido a una causa fortuita que supone un freno a la corriente de ingresos de la unidad familiar, por ejemplo en un particular el desempleo, fallecimiento, divorcio o enfermedad de uno de los cónyuges,  y en las empresas una bajada de las ventas, no pueden hacer frente a sus créditos y se convierten en morosos involuntarios.

Segundo los que yo he denominado “Akuna Matata”, es decir los que han tenido una actitud imprudente debida a un mal cálculo de la capacidad de endeudamiento de la empresa al hacer inversiones o en el caso de las familias motivados por un afán consumista,  han comprado a crédito todo aquello que les apetecía, sobrepasando el límite prudencial del endeudamiento máximo del 33 % de sus ingresos brutos anuales. Este sobreendeudamiento  deja la estructura económica familiar en una situación de precariedad, (o sea endeudados hasta el cuello) y  los convierte en morosos crónicos. Cada mes estas familias se encuentran con que no tienen suficiente dinero para pagar sus cuotas vencidas y van trampeando en números rojos, malabarismos con tarjetas de crédito, encadenando préstamos personales, y haciendo cada vez más grande la pelota de su endeudamiento hasta que la situación se vuelve insostenible y se produce la bancarrota doméstica.

Y en tercer lugar los desinformados, que se endeudaron excesivamente hace unos años a intereses variables cuando los tipos eran muy bajos, los créditos fáciles y rápidos. Pero ahora se encuentran con que les ha disminuido el flujo de caja y sus posibilidades de reembolso de los créditos han bajado.

8-    ¿Harías alguna recomendación a estos morosos “por necesidad”?

Lo importante es que sea proactivo y que vaya enseguida a ver a sus acreedores antes que la situación se haga insostenible. Al acreedor que le cuente la verdad y que busquen conjuntamente una fórmula para solucionar la deuda impagada. Solución que puede pasar por pactar aplazamientos, novaciones, quitas, fraccionamientos, condonación, dación en pago, cesión de bienes o un poco de todo. Hoy en día la mayoría de los acreedores prefieren llegar a un acuerdo extrajudicial razonable con sus deudores a emprender acciones judiciales.

Lo peor que puede hacer el moroso fortuito es tener el síndrome del avestruz; es decir sentarse a esperar pasivamente el desarrollo de los acontecimientos. En estos casos la situación irá empeorando hasta el punto que ya no será posible encontrar ninguna solución extrajudicial.

 

Pere Brachfield 
Experto en Morosidad y Credit Management.

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